Los aires soplan difíciles,
sin apenas pausas.
Buscan romper con todo,
no dejarte nada.
Quieren un camino simple,
de cuerpos claros.
Pero tú eres la montaña curva
de relieve arcano.
Los aires se transforman en viento,
y el viento invoca a la tormenta.
Ni la más perfecta de ellas
es capaz nunca de atravesarte,
de rozar tu frágil figura
tan inquebrantable cuando se trata
de convicciones.
Ni la suma de todas las sumas
de almas
es suficiente para que el ruido
deje de aspirar a ti.
El rumor, tan sólo el rumor
de una huella recta
en una de tus azarosas curvas
es más que suficiente.
Poco, tal vez nada,
queda al azar del viento.
Y aun así, tú.