Dolor sincero.
Sinceros son los ojos
del tiempo destrozándonos.
Sinceras son las mentiras
que utilizas para no hundirme.
Sinceras son mis llamadas de auxilio
cuando se arrodillan y te suplican.
Sinceros son los gestos incómodos
que ignoras y que secretamente te regalo.
Sinceras las palabras ausentes
que nos secuestran y nos sostienen.
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