La historia olvidada

 

El otro día estaba leyendo un libro en un parque cerca de la oficina cuando un hombre mayor me pregunto que estaba leyendo. Quizás aquel hombre llevaba a mi lado algún tiempo pero suelo evadirme tanto al leer que muchas veces pierdo la noción del tiempo y el espacio. Reconozco que me molestó la pregunta porque rompió mi concentración, pero a juzgar por la conversación que surgió valió la pena. Le dije que estaba leyendo “El niño del pijama de rayas”, a juzgar por su cara intuí que desconocía el argumento así que le explique por encima la trama. El anciano pareció entusiasmado con el argumento, y me explico que él había estado preso en Madrid durante la guerra civil española y sabía muy bien por lo que habían pasado esas personas. Me impresiono escuchar un relato en primera persona de aquella barbarie, siempre me ha gustado la historia y sobretodo aquella época, es sorprendente ver lo que ha sucedió en Alemania o España durante los años 30 y 40, como un país puede llegar a ese nivel de autodestrucción. Se hizo tarde y me despedí dándole las gracias por su magnífico testimonio, el hizo lo mismo haciendo énfasis en varias ocasiones en el hecho de que le hubiera escuchado.

Cuando subí tranvía y volví a abrir mi libro, delante de mí, se sentaron dos chicos algo más jóvenes que yo, uno o dos años menos, salvo en el rostro en todo lo demás eran idénticos, tenían la cabeza rapada, llevaban puesto una chaqueta estilo “bomber”de color verde con un pantalón ajustado negro, y calzaban unas botas altas también negras . Cuando empezaba a leer las primeras líneas no pude caer la tentación de escuchar la conversación de aquellos dos chicos. Estuvieron hablando sobre la necesidad de organizar un grupo para expulsar la inmigración de su barrio. El tono de sus voces era alto y claro, casi agredían con la voz, de vez en cuando miraban al fondo donde se encontraba una chica joven sudamericana con la cabeza baja. Parecían disfrutar insultando y riéndose de los sudamericanos, sobre todo cuando la miraban. Dos paradas antes de la mía se levantaron y se dirigieron hacia ella, abrieron la puerta pero antes de bajar escupieron en el suelo mirándola con un odio desmesurado en sus ojos.

El día siguiente cuando esperaba en la parada como cada tarde, me volví a encontrar con el anciano del parque, esta vez tan solo intercambiamos algunas palabras. Tenía que hacer unos recados así que me despedí . Cuando me dio la espalda para seguir con su camino se topó con los dos jóvenes del tranvía, uno de ellos se dirigió a él como “mi puto abuelo el rojo”, y empezó a increparlo mientras el otro chico se reía y le cerraba el paso. El hombre miraba fijamente a los ojos de su nieto , permanecía callado y sus manos temblaban, tuve la sensación de que empezaría a llorar en cualquier momento, pero no lo hizo. Unos minutos después por fin llegó el tranvía y los dos jóvenes dejaron de acosarlo y se subieron, justo entonces el anciano aprovechó para girarse y buscar complicidad en mis ojos, en ese momento, como una necesidad imperiosa, empezó a llorar.

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5 comentarios to “La historia olvidada”

  1. Me da mucha rabia. Me dan mucha rabia esos chicos, pero más rabia siento por el nieto. Yo quiero mucho a mi abuelo, y me veo incapaz de hacerle algo así, incluso de faltarle el respeto.
    Hay mucha gente intolerante y cegada que sólo mira su ombligo sin mirar por los demás. Indignante.

  2. cercadelcielo Says:

    Es increíble que alguien tenga esa mentalidad, ese afán de violencia gratuita. Lo del abuelo y el nieto es un poco como Israel, olvidarse de la historia, de toda la gente inocente que han asesinado.

    Conocer la historia te hace mirar las cosas con una visión más amplia y objetiva independientemente de la situación en que vives, entiendes por ejemplo que una persona que arriesga su vida en una patera para intentar sobrevivir, merece como mínimo mi respeto y no caer en la cómoda política barata que nos venden.

  3. Como se puede ser asi, aun me hago cruces de como todavia hay gente que tiene una mentalidad tan cerrada, todo el mundo se merece una oportunidad.

  4. cercadelcielo Says:

    Claro Vero, pero hay gente que culpa de los problemas internos a los que vienen de fuera.

  5. Bueno pues que vayan culpando, que vayan… porque al nieto del pobre abuelito, haber quien le va a pagar una jubilacion cuando se retire, si no es por la gente que viene de fuera…

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