Invierno en la casa con chimenea.

 

Recuerdo que

conocí una noche tus mentiras,

esas que luego tanto perseguí.

Tan piadosas y tranquilas,

perfectas para hacerme feliz.

 

Recuerdo que

conocí de tu lado mis raíces,

la parte más autentica que hay en mi.

Y no lloré, aunque siempre quise

llorar cuando te echabas a reír.

 

Recuerdo que

todo se nos fue apagando

sin hacerme el menor ruido.

La suerte siempre se acaba,

o quizás sólo se va al olvido.

 

Recuerdo que

la vida fue para nosotros

y el triunfo de lo ajeno.

Calientes eran las horas

y fugaces los deseos.

 

La vida fue para nosotros

y el triunfo de lo ajeno.

Calientes eran las horas

y fugaces los deseos.

 

Es el recuerdo algo extraño,

un dolor jodidamente necesario.

 

 

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Una respuesta to “Invierno en la casa con chimenea.”

  1. El deseo fugaz, y el recuerdo, como tantas veces, tan jodidamente necesario. Y la sensación de que todo se va apagando, de que se nos va de las manos… lo que maldecimos y al mismo tiempo hace que sea hermoso.

    Me alegra haber contribuido a despertar ese sueño, y a entrar en el otro.. :)

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