Un pecho que pide ausencia.

 

 

Podría haber bastado con la amnesia selectiva que acostumbran a tener los amantes desterrados. Pero para él todos los refugios eran demasiado escurridizos y su corazón una enorme diana a la que disparar. Desconocía el mecanismo que activaba esa sensación, esa vorágine de impulsos que actuaban rápidamente, sin filtros a los que agarrarse. Parecía imposible dar un paso libre de aquel infierno, así que muchas veces buscaba la paz en el principio, en la virginidad del principio. La mañana era la del triunfo de la luz, las conquistas se sucedían sin cesar y la ciudad parecía aspirar a todo, a su pecho en cambio le hubiera valido con un poco de ausencia.

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Una respuesta to “Un pecho que pide ausencia.”

  1. bua.. háblame a mí de corazones-diana gigantescos…

    pd: a ver! siempre, siempre queda eso, la esperanza

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