Archivo para agosto, 2010

Incendio.

Posted in vida, voluntad on agosto 29, 2010 by Xavi

Qué ganas locas de enloquecer,

de apostarlo todo

al desorden,

de saltar al vacío

del tiempo,

de empezar a vivir

sin exilios,

sin frenos,

de ceder al viento

y saquear el aire inmóvil,

de pisotear los charcos

que dibujan tu rostro,

qué ganas de quitarle

el velo a las palabras,

de apostarlo todo,

de no dejarnos nada.

 

 

 

 

 

 

 

El amor o la muerte

Posted in amor, desamor, muerte on agosto 17, 2010 by Xavi

 

 

Aquellos que pensaban

que el amor era un juego

deben andar ahora

en un avanzado estado

de descomposición.    

 

 

Muchos

movidos por la fuerza

de océanos ingobernables

procedentes

del algún espacio exterior,

salían a las calles

a desnudar su juventud

pensando

que todos eran el último día

y que tú, que todas,

erais el antídoto de la muerte.

 

 

Pocos discutirían ahora

el resguardo de la soledad

y su frágil pacto

de no agresión.    

 

 

Pocos renunciarían ahora

en ese avanzado estado

de descomposición,

a la muerte de los sentidos

o lo que es lo mismo,

a la muerte.

Nada en forma de oficina

Posted in monotonía, pesimismo on agosto 12, 2010 by Xavi

 

 

Trabajo las palabras en perfecto desorden,

corrompo las líneas rígidas y las dinamito

sin demasiada convicción.

 

Me limito a biopsiar el día,

a contracción, a dispersión.

 

En todo impera incómodamente el silencio,

la falta de valor,

el tempo acuchillando las almas,

el ruido estricto de las maquinas,

mi voz enjaulada en toda esta tierra hostil.

 

Tanto ambiente cercado

deshidrata mi voluntad.

 

Se atesoran fuertes razones de vacio,

de nada en forma de oficina.

Ingenuo delito

Posted in amor, injusticia, juventud on agosto 1, 2010 by Xavi

    

Una pareja oculta

en la ciudad cerrada,

ajena al teatro de las posturas,

disecciona por atajos corporales

la cima de la tentación.

 

Con torpeza conquistan

algunas islas vírgenes,

con premura sacian

átomos multidireccionales.

 

La voz de un caballero oscuro,

por no decir gris,    

multiplica el Orgasmo

hasta interrumpirlo.

 

Y es entonces, cuando

los jóvenes incautos

atraviesan el cemento

como quien se desliza

entre serpientes venenosas,

pidiendo a la noche

un indulto por su

apología de la vida.