En ese estado.

En ese estado, uno asume que ningún acto irracional e imprevisible está lejos de consumarse, incluso puede llegar a creer que es algo totalmente natural. Si de verdad se experimenta esa sensación de desequilibrio, de continua debilidad y admiración hacia alguien, no existe moral ni consciencia que nos detenga hacia el único objetivo posible: ser correspondidos.

 

¿Y cuánto dura ese inalterable convencimiento? Quizá esta pregunta no tenga jamás una única respuesta. Algunos cederán pronto, cuando su embriagadez sentimental sea aún fuerte, renunciando sin un claro convencimiento. Otros, agotarán todas las vías posibles, estrujarán cuerpo y alma para conseguirlo, hasta encontrarse un día cualquiera con un pequeño gesto, un pensamiento esclarecedor que anunciará la retirada y el fin. Y algunos otros, quizá en mayor número, permanecerán a poca distancia, sumidos en un profundo caos, convencidos de su derrota pero con la imposibilidad de abandonar definitivamente la lucha.

 

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Una respuesta to “En ese estado.”

  1. esos últimos, los del caos, son los que sueñan, los que sienten de verdad, hasta desgastarse por dentro
    los que repiten la historia una y otra vez…

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