Archive for the juventud Category

La fiesta sin ella.

Posted in futuro, Imposibilidad, juventud, presente, vida on mayo 25, 2015 by Xavi

Debatía la luz matinal con el asombro

del que mira el primer estallido.

 

El sexo caducado dejaba un rastro

helado en los espejos,

ansiosos ya por mostrar lo inevitable.

 

Había que transfigurarse para no

herir el sueño de aquel cuerpo extraño.

 

Una quietud perversa

le empujaba a asistir al triunfo

de una mañana de oficina.

 

La fiesta era ayer,

sin ella -pensaba-;

y el tiempo se expandía

con el veneno tranquilo

de la memoria.

 

Con la certeza de saberse

suspendida en ausencias,

como aquellos gatos salvajes de la azotea,

sostenía el aliento último

de una vida explotada.

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Disco zombies.

Posted in juventud on abril 4, 2015 by Xavi

Hay una luz sobreexcitada

quemando la noche y mis ojos;

zombis de discoteca que zigzaguean

al son de melodías alcoholizadas.

Los cuerpos vienen para estudiarse

y aullar sin reservas,

descubrir que la sed

se oxida

en bocas ajenas,

en bocas que escupen frases

antes de que pasen de moda.

Ella tiene el sexo en los ojos

y mi mirada es sexo incontrolable.

Pensar en mordisquear su boca hinchada,

lamer la sangre en mis labios excesivos;

crear un país de nadie

para follarnos en este suelo pegajoso,

de charcos de whisky

y de hielos derretidos.

Pero eso dura lo que un codazo

o un vaso vacío.

Tocarla sería un interruptor

de ruletas rusas;

tocarla es la verdad

y no lo que ahora va a ocurrir.

Los gitanos de Arad.

Posted in juventud, libre, verano, viajes, vida on septiembre 3, 2014 by Xavi

Arden en las sombras de sol

llenos de hambre y alegría.

 

Los veo colarse entre coches

golpeando sin esfuerzo

la letanía del odio y la negación

en cada ventana.

 

Tienen todos los olores y

la belleza de la raíz.

 

Veo como se les desprende

esa estela inocente y azul,

su rostro sucio que duele,

sus manos de sangre y barro

que acarician decenas de Leis

como si fueran el cuerpo

desnudo de una mujer.

 

Los veo cada mañana sin odio.

Cada mañana se reinventan.

Te quiero en julio de 2005.

Posted in amor, juventud, pasado, recuerdos, vida on enero 10, 2014 by Xavi

Te quiero en julio de 2005.

En las tardes de marzo y de lluvia

que en nada se te parecen

pero sin embargo te traen.

 

No te quiero el resto del tiempo,

aunque te quise a veces

y ahora me obligue a creerlo.

 

Recuerdo tu cara girándose en el Polo

y mirarme. Llorabas.

Creo que llorabas para mí.

Lo recuerdo con palabras

y sin imágenes.

 

Eres lo que descubrí y se acabó.

La memoria de la carne salada.

La memoria que no encuentro

y que busco a menudo.

 

Estás muerta. Yo también.

Ahora somos otros.

 


 

Antes de huir.

Posted in juventud, libre on noviembre 16, 2012 by Xavi

 

 

Hemos venido a devorar el desequilibrio.

 

A conducir nuestra obscena soberbia

hasta que el miedo nos detenga o nos reduzca.

 

Porque nadie podrá salvarnos,

no

nadie

podrá.

 

Moriremos al ponerse el desencanto.

Divino tesoro.

Posted in juventud on enero 29, 2011 by Xavi

 

 

“El tiempo mira al tiempo y lo devora.”

 

José Ángel Valente

 

 

El inicio estacional

ha tejido un comienzo

lleno de blancas tentaciones.

Los días lucidos crecen dejando

así un hueco al enigma.

 

Algunos sonidos vuelven a copar

nuestro mundo,

la raíz primera,

el aroma dilatado

de la última hora,

cada verso sediento

de voz.

 

¿Y si la juventud es esto?

 

Tiempo que devora al tiempo,

límites que se reducen

a viento de posibilidades.

 

 

 

 

 

 

 


 

Escarcha del pasado.

Posted in juventud, pasado, recuerdos, tiempo on enero 7, 2011 by Xavi

 

Aquel tiempo en el que el ruido

de los coches ocultaba desenlaces,

y en donde las terrazas de verano

se adivinaban mapas del barrio,

es ahora viento enmascarado.

 

Todavía, a veces, creo ver

aquellos faraones decadentes

empeñados en mostrar los límites

entre el amor y el miedo,

límites invisibles cuando la calma

tensa irrumpía en las calles

para bañar mi ventana de luz crepuscular.

 

Y esos cuerpos, envidiables cuerpos,

recorriendo los atajos tramposos

de la juventud,

inocentes hasta insultar,

cargados de un mensaje

más puro que la palabra.

 

El espacio para esa paz

que nosotros confundíamos

con felicidad,

es ya irreconocible,

decrépita escarcha del pasado.