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La ciudad limpia

Posted in inconformismo, monotonía, protesta on noviembre 9, 2010 by Xavi

 

 

A veces sólo la huida

consigue acercarnos.

 

Sólo los desplantes sucios,

como tus ojos urbanos,

como tu segura presencia

en las mentiras,

son dignos de huir.

 

Pero la ciudad está impecable,

respira el ambiente del miedo

y la perfección.

 

Alimenta su imagen

con cuerpos fríos tejidos a escala.

 

Seamos sinceros,

todo el mundo espera

una lluvia de polvo

sobre ella.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Maldigo.

Posted in pesimismo, protesta on enero 15, 2010 by Xavi

Malditas estrofas finales que entonan con trascendencia.

Malditas fotos que nos recuerdan lo que hemos perdido.

Malditos refugios de mi mente que publicitan la ausencia

hasta hacerme creer que mi momento ya se ha consumido.

 

Maldito beso único que me arrastra a desear todos tus besos.

Maldito instinto animal que se ríe de toda la raza humana.

Maldita tormenta de agujas que destruye mi pequeño agujero

de impulsos ciegos que se alimentan con sueños de paja.

Pis compartit

Posted in protesta, vida on diciembre 1, 2009 by Xavi

Fa un temps que començo a tenir por

quan es fa mitjanit.

Potser només és el cor que batega ben fort

quan t’apropes al llit.

Encara no m’acostumo a veure’t ballar

per la cuina al dematí.

Tampoc entenc per què hem de seure plegats

quan parla el pesat del Cuní.

Els dijous a la tarda anava corrents

a prendrem un tub i jugar el partit.

Ara me’ls passo a uns grans magatzems

perquè dius que em fa falta un canvi d’estil.

Quan vénen visites jo paro taula

y tu estrenes sempre vestits.

No trobo la gràcia quan diuen

qué bonic és tenir un pis compartit.

Quan vénen visites jo paro taula

i tu estrenes sempre vestits.

No trobo la gràcia quan diuen

qué bonic és tenir un pis compartit.

El espíritu solemne de la derrota

Posted in guerra, muerte, preguntas, protesta, tragedia, vida on marzo 9, 2009 by Xavi

 

Tumbados entre arboles

de la gran avenida,

lejos del estruendo urbano,

se deshacen de la razón humana.


 

Con lágrimas en los ojos

y sin rastro de inocencia,

saborean el aire frío

que refresca la cálida ciudad.


 

El ambiente enrarecido

oculta los rostros ausentes,

y el aroma a herida abierta

destapa la cruda realidad.


 

Volverán si, pero siendo otros,

como otras son sus ideas,

amilanados por el espíritu

solemne de la derrota.


 

Atrás quedará la batalla inmoral

que tanto les ha negado,

no así el río rojo interminable

grabado en la retina

y las largas horas de paz

ya tardía.