El necesario abandono.

Posted in desamor, vida on septiembre 17, 2014 by Xavi

Se hará todo esquivo,

incómodo a la manera tradicional

de las despedidas.

 

Vendrá el día en que nos iremos del todo,

casi ahogados en la sensación del

lento desalojo emocional.

 

Llegará la hora en que te deshagas

de mi ofensiva forma de pedirte

Amor.

 

Me dejaré imaginar ese día nublado,

lleno de un trafico insufrible,

de hedor a fracaso,

de tazas de café rancias

amasando

tiempo y adioses impacientes

por ser vomitados,

de preguntas estúpidas como

quién será mi Yo siguiente o

cómo coño dividiremos

Tú rostro mañana.

 

Y aún con el convencimiento

de que el reloj nos arrasará

como arrasa todas las cosas deseosas

de permanecer eternas,

habrá días en camas futuras

en que los dos,

en diferentes tiempos y voces,

con discursos desiguales,

reabriremos sonrisas

de recuerdos de piel

que creíamos enterradas,

condenadas

sin que nada lo impida,

esta vez sí,

al abismo del necesario abandono.

Los gitanos de Arad.

Posted in juventud, libre, verano, viajes, vida on septiembre 3, 2014 by Xavi

Arden en las sombras de sol

llenos de hambre y alegría.

 

Los veo colarse entre coches

golpeando sin esfuerzo

la letanía del odio y la negación

en cada ventana.

 

Tienen todos los olores y

la belleza de la raíz.

 

Veo como se les desprende

esa estela inocente y azul,

su rostro sucio que duele,

sus manos de sangre y barro

que acarician decenas de Leis

como si fueran el cuerpo

desnudo de una mujer.

 

Los veo cada mañana sin odio.

Cada mañana se reinventan.

Sueño en gris.

Posted in viajes on agosto 5, 2014 by Xavi

 

 

Hay videos, videos de gente en las calles,

de niños que inventan la risa en los parques,

que se mojan mientras sus madres les gritan

y que siempre terminan llorando

y enfadados los unos con los otros,

volviendo a sus madres

que ya no les gritan,

y que ahora calman sus llantos

cruzando miradas de complicidad

con otras madres.

 

Hay algo azul difuminándolo todo

hasta que vuelve una imagen.

 

Están todos esos edificios a medio hacer o destruir,

tatuados con agujeros de balas

y vestidos de macetas simples y hermosas.

Sí, debe ser Budapest de noche,

el puto Danubio robándote el alma

hasta que algún turista estrelle su flash en tu rostro.

La vista panorámica de esa ciudad

callada y poderosa. Desnuda.

 

Pero no, hay también callejuelas de roca medieval,

travesías de pobres y niñas descalzas,

ojos de niñas descalzas,

vías de tren desordenadas que huelen

a metal, a alcohol, a meado de madrugada.

 

Y luego todo eso se oscurece bruscamente

y aparecen bloques grises comunistas

mezclados con shorts y nalgas demasiado

bronceadas, casi inocentes,

observadas por esos viejecitos

que juegan a beber Palinka

en bancos mugrientos y húmedos,

riéndose de nada,

reventando sus vidas en tu vida,

ayudándote a crecer de prisa,

a morir aún más rápido.

 

 


 

A los que esperan.

Posted in melancolía, vida on mayo 21, 2014 by Xavi

 

 

Los que dicen adiós están muertos de miedo

–tiritan en el reverso de la sonrisa que nos despide-.

 

Los que dicen adiós nos recuerdan

en un tiempo en el que duermes

o en el que quizá tú ya has empezado a olvidar.

 

Los que dicen adiós no se van nunca

porque otros construyen imágenes,

embotellan olores

y se encargan de contarlos;

hacen de todo con tal de mantenerlos con vida.

 

Los que dicen adiós suelen hablar en silencios,

en miradas cargadas de duda

y de palabras impronunciables.

 

Los que dicen adiós necesitan distancia,

eso que solo se da al revolcarse en la herida del tiempo;

en aquellas emociones que evolucionan

y que parecen acostumbrarse a uno,

y que sin embargo, cualquier día,

nos transportan al momento exacto de la despedida,

es decir, al de la perdida.

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Te acuerdas?

Posted in muerte, pasado, recuerdos, soledad on febrero 3, 2014 by Xavi

 

Puede que ya esté muerto

y que tú ya te hayas adelantado.

Lo digo porque las fisuras de tu boca

acrecientan las mentiras poco a poco;

lo digo porque ya no follas igual,

en realidad, nunca follaste igual

que la primera vez.

Pero no te culpo.

 

¿Te acuerdas?

 

Bueno, yo guardo algunos pliegues

y salivas conmigo. Ahora que muero

se hacen más vivos, menos díscolos.

Recuerdo tu mano escondida en mis piernas;

la mía sin sangre bajo tu culo grande y sexual.

 

¿Te acuerdas?

 

Lo del silencio es una excusa tan dulce

que casi he olvidado lo que te odio.

Casi. No sé si sabríamos decirnos nada

después de tanto dicho entre tinieblas

y luces bajas, y altos contrastes de la noche,

y besos de memoria repetidos, y lenguajes

secretos que huelen a coño y a polla,

y mi aliento que tanto desprecias por la mañana

cuando me besas con aires de abandono.

 

Yo no estoy seguro de nada

si en realidad algo de esto existió.

He aprendido a decirme la verdad así:

diciéndola.

 

 

Te quiero en julio de 2005.

Posted in amor, juventud, pasado, recuerdos, vida on enero 10, 2014 by Xavi

Te quiero en julio de 2005.

En las tardes de marzo y de lluvia

que en nada se te parecen

pero sin embargo te traen.

 

No te quiero el resto del tiempo,

aunque te quise a veces

y ahora me obligue a creerlo.

 

Recuerdo tu cara girándose en el Polo

y mirarme. Llorabas.

Creo que llorabas para mí.

Lo recuerdo con palabras

y sin imágenes.

 

Eres lo que descubrí y se acabó.

La memoria de la carne salada.

La memoria que no encuentro

y que busco a menudo.

 

Estás muerta. Yo también.

Ahora somos otros.

 


 

La vida de Adèle

Posted in amor, desamor on diciembre 20, 2013 by Xavi

 

Fue al salir del cine cuando me di cuenta que no sabía una mierda sobre el amor. O quizá ya no lo recordaba, o recordaba solo unas partes, partes sin duda, insuficientes. Aunque tampoco existe un puzle perfecto, ni esquemas, ni tan solo puedes copiar el que más te gusta y repetirlo siempre que se te rompe. Y las palabras, joder con las palabras, si en realidad está todo en los pliegues de la piel, en las miradas que se van al suelo porque no se aguantan, en los impulsos más primarios, sí está en eso, en desequilibrios, en los impulsos. Dicen que el amor no es violencia, ni celos, que no vale todo. Y una mierda. Yo he visto a Adele y aún me duelen sus ojos y su boca. Pero en realidad no sé nada, y ahora sé que nunca lo supe. Pero qué coño hay que saber del amor si consiste en todo lo contrario. El amor es.