Archive for the inconformismo Category

El día que me oigas.

Posted in inconformismo, Miedo, vida on octubre 27, 2013 by Xavi

 

 

Nunca amaré la tierra

ni el sueño en las esperas,

diré no a las doctrinas del miedo

y en el siguiente preludio

-aunque duela-

acogeré la soledad de otro inicio.

 

A mí las horas se me han terminado

y la oscuridad dura ya más mil años.

 

Créeme cuando intuyo

que todas las guerras terminan en lugares

donde la gente sonríe a tu llegada.

 

Créeme cuando te digo

que la locura – tan perseguida-

es la mayor expresión de lucidez.

 

Y que la vida, la vida chico, no está hecha de futuros.

La ciudad limpia

Posted in inconformismo, monotonía, protesta on noviembre 9, 2010 by Xavi

 

 

A veces sólo la huida

consigue acercarnos.

 

Sólo los desplantes sucios,

como tus ojos urbanos,

como tu segura presencia

en las mentiras,

son dignos de huir.

 

Pero la ciudad está impecable,

respira el ambiente del miedo

y la perfección.

 

Alimenta su imagen

con cuerpos fríos tejidos a escala.

 

Seamos sinceros,

todo el mundo espera

una lluvia de polvo

sobre ella.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aires difíciles

Posted in inconformismo, revolución on febrero 5, 2010 by Xavi

 

Los aires soplan difíciles,

sin apenas pausas.

Buscan romper con todo,

no dejarte nada.


Quieren un camino simple,

de cuerpos claros.

Pero tú eres la montaña curva

de relieve arcano.


Los aires se transforman en viento,

y el viento invoca a la tormenta.

Ni la más perfecta de ellas

es capaz nunca de atravesarte,

de rozar tu frágil figura

tan inquebrantable cuando se trata

de convicciones.

Ni la suma de todas las sumas

de almas

es suficiente para que el ruido

deje de aspirar a ti.


El rumor, tan sólo el rumor

de una huella recta

en una de tus azarosas curvas

es más que suficiente.


Poco, tal vez nada,

queda al azar del viento.

Y aun así, tú.

Alguien ha dicho basta.

Posted in inconformismo, revolución on febrero 1, 2010 by Xavi

Puedes esperar en la vías del tren

y ver como se cruzan vidas eternamente.

¿Por qué no?

    

En otro lugar…

 

Alguien ha dicho basta alzando

su mano contra la de nadie.

Alguien ha querido levantarse

de su trono imposibilista.

 

No se quien pero alguien

dispara con la seguridad de que caerán,

de que las esperas se han acabado.

 

Alguien asumirá el riesgo

y sabemos que perderá.

Perderá hasta estirar al máximo la derrota,

y cuando crea que ha llegado,

se inventará nuevos límites

que nunca llegarán a tocarse.

 

Porque sabe que el camino del sueño

es idéntico al camino que inicia Abril,

al de los días claros que acaban en tormenta,

al de esos pequeños brotes cálidos

que el sol va dejando en el aire,

y que en el fondo nos anuncian

lo que será el tesoro estival.

 

Días de pesimismo

Posted in inconformismo, monotonía, pesimismo, preguntas, vida on noviembre 14, 2009 by Xavi

 

No es algo nuevo ni distinto,

tampoco pretendo que lo sea,

pero nos ha invadido el pesimismo,

la alienación de las ideas.

 

Estoy harto ya de sucumbir

al ritmo del reloj,

de esperar siempre el fin,

de soñar con la rebelión.

 

Tal vez sea algo arriesgado

y precipitado,

juntarnos para destruir

esta absurda epidemia

que nos gobierna.

Pero vale la pena intentar

salir de este mundo tan igual.

 

Fatal, no hay nada más fatal

que un día como otro, igual.

Tardes repetidas que se perderán

en caminos q no tiene ni principio ni final.

 

Es difícil gobernar tu vida

en este caos de perfección,

desplegar tus fantasías

e invocar al descontrol.

 

Estamos solos entre tanta gente

empujados a no hacer nada diferente,

cansados de tanta apariencia.

Hoy quiero cruzar la línea de la indiferencia.

 

No dejes que sea un sueño nada más,

un día como otro, Igual.

No dejes abrir otra ventana

donde sólo estés tú y sólo haya nada.

 

 

 

 

 

 

 

 

Canciones por despertar.

Posted in amor, inconformismo, viajes, vida on junio 26, 2009 by Xavi

 

Sigo dando vueltas sin dirección,

jugando con las manos, sin pasar a la acción.

Sigo luchando contras los focos

que disparan rayos de contraluz.

Siento que debajo de los escombros

encontraré alguien como tú.

 

Nadie me ha enseñado la salida,

la versión feliz de la película.

Nadie entiende cuando me escondo

buscando distancia con sigilo.

Siento que debajo de los escombros

habrá un punto de equilibrio.

 

Como la gota caprichosa que flota

en el fondo de un patio interior.

Como la voz dormida que amenaza

con levantar al fin la voz.

 

Aún me quedan sitios por visitar,

algunas canciones que despertar.

Dar el paso.

Posted in - Relatos -, desamor, inconformismo, monotonía, pesimismo on mayo 24, 2009 by Xavi

A Pedro no le gusta lo que está viendo. En la tele están dando una serie B americana, la trama se centra básicamente en la búsqueda incansable de una madre por encontrar a su hijo secuestrado. Al argumento insulso y repetitivo se unen las sobreactuaciones de los actores, que se les ve llegar de lejos, en definitiva, un profundo somnífero. Alicia, su mujer, permanece absorta frente al televisor. Los domingos después de la comida familiar se hunde en el sofá y encadena pastelón tras pastelón. Pedro no logra entender como Alicia prefiere semejantes bodrios antes de leer un libro, una buena conversación o un paseo por la Rambla. Pero desde hace ya unos años, su mujer se aferra a una inflexible rutina, nunca improvisa, ni siquiera muestra interés cuando él propone algún plan alternativo los fines de semana, cariño mejor otro día hoy estoy cansada, suele decir. Me ahogo, piensa, me ahoga estar en casa, saber que cuando llega el viernes me espera siempre lo mismo, me ahoga permanecer inmóvil viendo como me conformo con eso, me ahoga su presencia. Pero Pedro nunca hace nada, simplemente mantiene el pulso en su lucha interior, y cuando le invade el pesimismo, o siente unas ganas irremediables de gritar siempre pierde la batalla.

 

La hora que va de las 16 a las 17 se hace eterna. Decide coger un libro que tenía abandonado, piensa que así acallar esa voz interior que le atosiga. Pero a cada frase le acompaña una pausa, se despista y mantener la concentración parece una quimera. Entonces se levanta y cruza el pasillo hacia la sala del ordenador. Ni me ha mirado, me muero delante suyo y ni se inmuta. El ordenador no le falla, tiene esa capacidad de atontarlo, de anestesiar cualquier estado alterado en el que se encuentre y dejarlo adormecido, un falso estado de paz. Y así pasan dos horas como si fueran dos minutos, hasta que el plácido silencio se rompe por la voz quejosa de su mujer. La música alta y la distancia que los separa hace imposible la comunicación, por eso Pedro se acerca de mala gana al comedor al ver que ella no se mueve. Ella le oye llegar y sin dejar de observar la televisión le dice, ¿Te parece normal poner la música tan alta? No vives solo en este edifico. Quizás el comentario no sea excesivo, pero Pedro ya un aguanta más, tiene ganas de vomitar todo lo que siente. Sus ojos suelen reflejar desilusión, rabia, pesimismo, pero nunca habían reflejado hasta ese momento valentía. Ahora sí, ahora se dirige hacia su mujer, seguro de decirle lo que piensa. Suena el timbre, son sus padres que vienen a tomar el café. Pedro, quieres hacer el favor de bajar el volumen, y abre que serán tus padres, hijo no se qué te pasa pero estas atontado. Y Pedro baja el volumen, y abre a la puerta para saludar a sus padres e invitarles con una sonrisa a pasar dentro. La sangre que hace unos segundos le hervía ahora duerme, su cuerpo no lo nota, está acostumbrado a esos cambios bruscos. Almudena su madre, le pregunta por su hija pequeña, pero Pedro solo piensa en una cosa, en dar el paso.